Sábado,
4 de julio de 2026
La
apropiación indebida es, en términos jurídicos, un delito contra el patrimonio.
Se produce cuando alguien recibe un bien con la obligación de custodiarlo o
devolverlo y decide incorporarlo como propio.
Pero
existe otra forma de apropiación indebida que no aparece en el Código Penal y
que, sin embargo, resulta cada vez más frecuente en la vida pública: apropiarse
del trabajo de otros, de los logros colectivos, de las instituciones, del
relato y hasta de las esperanzas de una ciudadanía que merece bastante más que
propaganda.
La
política deja de ser un instrumento al servicio del interés general cuando
algunos la convierten en una herramienta de marketing. Cuando importa más la
fotografía que la gestión. Cuando el titular pesa más que el resultado. Cuando
se intenta convencer a los vecinos de que todo empezó el día en que uno llegó
al gobierno.
En
Telde llevamos tres años asistiendo precisamente a esa forma de entender la
política.
Resulta
llamativo comprobar cómo proyectos iniciados durante el mandato anterior
desaparecieron deliberadamente del relato oficial para ser presentados como
propios o, sencillamente, quedaron guardados en un cajón porque reconocer su
origen parecía políticamente inconveniente. Ha ocurrido con actuaciones de
asfaltado, con iniciativas sociales como la Mesa de Sinhogarismo, con infraestructuras municipales, con proyectos deportivos
y con muchas otras actuaciones que ya estaban planificadas o en marcha.
Paradójicamente,
cuando esos mismos proyectos no salen adelante, el discurso cambia de
inmediato. Entonces aparece el retrovisor. Entonces la culpa vuelve a ser de
quienes gobernaron antes.
Es
una estrategia tan repetida que ya forma parte del manual político del actual
gobierno: los aciertos son propios; los problemas siempre son heredados.
Sin
embargo, los hechos desmontan ese relato.
El
actual Alcalde Juan Antonio Peña (CIUCA) y su gobierno (CIUCA-PP-MXT-CC) no recibieronun
ayuntamiento quebrado. Todo lo contrario. Encontró unas cuentas municipales
saneadas, liquidez en las arcas públicas, pago a proveedores al día, empresas
públicas funcionando con normalidad, un contrato de limpieza actualizado tras
años de trabajo, el Plan Integral de Jinámar en marcha, los ARRU
desarrollándose, planes de asfaltado preparados para continuar, tres escuelas
infantiles rehabilitadas y abiertas, incluso la cuarta en camino, y un
importante refuerzo de la plantilla municipal con 33 nuevos agentes de Policía
Local y 32 trabajadoras sociales y técnicos destinados a fortalecer los
servicios públicos.
La
verdadera herencia no era un problema económico. La verdadera herencia era una
oportunidad.
Y
esa oportunidad se ha desperdiciado.
Basta
con repasar algunas de las grandes promesas realizadas durante estos tres años.
El
Mercado Municipal iba a abrir prácticamente de inmediato. Decenas de titulares,
vídeos y publicaciones así lo anunciaban. Estamos en julio de 2026 y continúa
cerrado, rodeado de incertidumbre y sin un horizonte cierto para su reapertura.
La
limpieza de la ciudad merece un capítulo aparte. Se nos dice que hay más
inversión, más maquinaria, más personal, que se le está pagando unos 9 millones
de euros al año a la empresa, o lo que
es lo mismo; 750.000,00 € al mes… Hasta se le han regularizado atrasos. Sin
embargo, la percepción mayoritaria de los vecinos es justamente la contraria:
Telde está más sucia. Cuando preguntamos por esa contradicción en el pleno, la
respuesta oficial del Gobierno llega a afirmar que "Telde huele a caramelo". Sobran los comentarios. Que
cada vecino mire su barrio y saque sus propias conclusiones.
El
Polideportivo Paco Artiles es otro ejemplo paradigmático. El entonces candidato
Juan Antonio Peña aseguró que, si llegaba a la Alcaldía, abriría las
instalaciones en apenas tres meses. Han pasado tres años, no tres meses. El
polideportivo continúa cerrado, sin prestar el servicio que los vecinos y la
ciudad necesita y la solución elegida por Juan Antonio Peña (CIUCA) ha sido
ceder su explotación durante quince años a la Federación Canaria de Natación,
una decisión tomada a dedo y rodeada de una importante controversia política y
jurídica.
La
movilidad tampoco escapa a esta dinámica. El aparcamiento modular de Arnao,
finalizado en 2024, ha servido incluso para almacenar vehículos retirados
durante el Carnaval, pero sigue sin ponerse al servicio de los ciudadanos. Lo
mismo ocurre con los aparcamientos de San Gregorio y San Juan. Mucha
propaganda, numerosas visitas institucionales, fotografías y anuncios. Tres
años después, ni una sola plaza disponible para aliviar uno de los principales
problemas de movilidad de Telde.
Algo
parecido sucede con los planes de asfaltado. Durante este mandato se han dejado
perder más de doce millones de euros destinados a renovar las vías públicas,
una media cercana a cuatro millones por año. Mientras tanto, el deterioro del
firme continúa creciendo en numerosos barrios.
El
Mercadillo de Jinámar heredó un Plan Director para ordenar y potenciar el mayor
evento comercial semanal del municipio. Hoy la realidad es muy distinta:
descontrol organizativo, expansión sin planificación, conflictos continuos y
denuncias por presiones a empleados públicos. Otra oportunidad desaprovechada.
La
gestión de los recursos humanos tampoco resiste un análisis serio. Tres años
después, los 33 nuevos agentes de Policía Local continúan pendientes de
culminar su incorporación definitiva. Las trabajadoras sociales afectadas por
situaciones de fraude de ley siguen sin una solución estable y numerosos
empleados municipales permanecen en una incertidumbre administrativa impropia
de una administración moderna.
Mientras
tanto, áreas estratégicas como Contratación cuentan hoy con menos personal que
cuando Juan Antonio Peña (CIUCA) comenzó su mandato, debilitando precisamente
el departamento encargado de impulsar inversiones, licitaciones y ejecución de
proyectos.
Y
si hay un ámbito donde la ausencia de planificación resulta especialmente
preocupante es en los Servicios Sociales. Tres años después no existe un plan
integral para combatir una realidad dramática: el 31,2 % de la población de
Telde se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Son más de 32.700
personas. Solo en Jinámar esa cifra supera las 10.900 personas, más del 60 % de
su población. Detrás de estos porcentajes hay cientos de personas y familias
que tienen dificultades para cubrir necesidades básicas y que luchan cada día
por salir adelante. Ayudarles y blindar su dignidad debe ser la principal prioridad
de cualquier gobierno.
El
deporte tampoco ha escapado al abandono. Mientras otros municipios avanzan con
nuevas instalaciones, apoyan a sus clubes e impulsan inversiones permanentes,
en Telde cientos de deportistas siguen esperando mejoras que nunca llegan. El
deporte parece existir únicamente para las fotografías institucionales.
Todo
ello evidencia un mismo patrón.
La
comunicación institucional ha terminado sustituyendo a la gestión. El anuncio
ha sustituido al resultado. El vídeo ha sustituido a la ejecución. El relato ha
sustituido a la planificación.
El
ejemplo más evidente es la ejecución presupuestaria. En 2024 el Ayuntamiento
dejó sin ejecutar cerca de 78 millones de euros sobre un presupuesto de 118
millones. Posteriormente fue necesario realizar ajustes impuestos por el
Estado. Ahora, en 2026, todo apunta a que la historia vuelve a repetirse.
Porque
no basta con disponer de recursos económicos.
Hay
que saber convertirlos en obras, inversiones, empleo, servicios públicos y
oportunidades para la ciudadanía.
Gobernar
no consiste en emocionar permanentemente.
Gobernar
consiste en resolver.
La
ciudadanía entiende perfectamente que todos los gobiernos reciben problemas
heredados. Lo que espera es que, después de tres años, quienes asumieron esa responsabilidad
sean capaces de ofrecer soluciones y no únicamente explicaciones.
Porque
llega un momento en que el tiempo deja de ser una excusa para convertirse en
responsabilidad.
La
apropiación indebida más preocupante no consiste únicamente en apropiarse de un
proyecto ajeno o de un mérito político. Consiste en apropiarse de la ilusión de
toda una ciudad prometiendo soluciones inmediatas para terminar ofreciendo
únicamente titulares, vídeos y explicaciones.
Telde
merece un gobierno que hable menos del pasado y construya mucho más el futuro.
La
política no consiste en apropiarse del trabajo ajeno ni en buscar culpables
cuando aparecen dificultades. Consiste en asumir responsabilidades, gestionar
con rigor y dejar una ciudad mejor de la que uno encontró.
Y,
tres años después, esa sigue siendo la gran asignatura pendiente del gobierno
de Juan Antonio Peña.
José
Luis Macías Alonso es Concejal y Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista
en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias –
Bloque Canarista Telde.
