COMUNICADO DE PRENSA
La Plataforma Ciudadana por un Litoral Limpio denuncia el carácter superficial de
la inspección de la Dirección General de Pesca y rechaza que se confunda la ausencia de peces muertos con la inexistencia de contaminación.Ante la nota oficial emitida por la Dirección General de Pesca del Gobierno de Canarias tras la aparición de una nueva mancha de aspecto grasiento y blanquecino en las aguas y arenas de la playa de Salinetas, la Plataforma Ciudadana por un Litoral Limpio considera necesario realizar varias aclaraciones y manifestar su profunda preocupación por el enfoque adoptado por la administración autonómica.
La contaminación era previsible por la presencia de las jaulas marinas
Desde la Plataforma ya estábamos alerta tras las calmas de finales de año y la posible entrada de tiempo del Sur o del Este, previendo que volvería a provocar episodios de contaminación en las playas de Telde, como así ocurrió.
Este patrón no es nuevo ni imprevisible: se repite desde hace más de 20 años y está directamente relacionado con la dinámica de corrientes y con la presencia de las jaulas marinas frente a la costa que son una fuente permanente de emisión de residuos directos al mar: heces y restos de pienso de los miles de lubinas hacinadas dentro de cada jaula.
Por tanto, no estamos ante un hecho inesperado ni aislado, sino ante un episodio más de un largo historial de incidencias obviado por la Dirección General de Pesca y otras instituciones públicas como el Cabildo de Gran Canaria.
Igualmente creemos que el Ayuntamiento de Telde no entra en el fondo de la cuestión cuando dice que “apunta a corrientes y mareas como origen de los residuos arribados a Salinetas”. Las “corrientes y mareas”, como venimos denunciando desde hace tiempo son el medio de transporte de la contaminación, no su origen. El foco de contaminación que parece que no se quiere investigar son los vertidos que emiten permanentemente las propias jaulas y lo sedimentos bajo ellas. Es por ello que cuando hay tiempo y corrientes del Noreste o Norte esta contaminación no es percibida de forma tan evidente en el litoral, pero el foco continúa emitiendo.
Una inspección visual no equivale a un control ambiental
La Plataforma considera insuficiente y engañoso presentar como prueba de normalidad ambiental una inspección basada fundamentalmente en:
La ausencia de mortalidad visible de peces,
La limpieza aparente de las jaulas,
La observación superficial del estado del agua dentro del perímetro de las explotaciones.
Como venimos indicando, que no haya lubinas muertas no significa que no exista contaminación. La plataforma recogió muestras de la contaminación del 5 de enero y están siendo analizadas.
La contaminación que denunciamos no tiene por qué proceder de lubinas muertas. Se trata de un fenómeno de contaminación crónico, acumulativo y persistente, afectando al medio marino, a los fondos, a la columna de agua y, finalmente, a las playas, y que la Dirección General de Pescas no quiere observar.
Resulta irónico e insultante que el Director General de Pesca no haya respondido a ninguna de las denuncias emitidas desde octubre del año pasado y, ante un nuevo episodio de contaminación, venga sólo a preocuparse por si hay lubinas muertas o no, despreocupándose de todo lo demás.
La contaminación real no se detecta “a simple vista”
La nota oficial omite que la contaminación asociada a la acuicultura intensiva no se evalúa únicamente con inspecciones superficiales, sino mediante:
Análisis detallado de los residuos llegados a la playa,
Estudios de los sedimentos bajo jaulas a largo plazo,
Análisis de indicios de bioacumulación de contaminantes en tejidos de peces (como ya ha alertado el informe de toxicología de la ULPGC),
Evaluación del impacto fuera del perímetro inmediato de las instalaciones.
Controles permanentes con mediciones de oxígeno disuelto, pH, potencial REDOX, etc., que evalúen condiciones de anoxia y sedimentación, ligados a las condiciones meteorológicas cambiantes.
Nada de esto se desprende de la inspección descrita. Reducir el problema a si hay o no peces muertos es distorsionar deliberadamente el debate y eludir el análisis del impacto real y permanente que generan las jaulas marinas.
Una inspección orientada a exculpar, no a investigar
La Plataforma considera especialmente grave que la Dirección General de Pesca actúe como parte interesada en defender el correcto funcionamiento de las explotaciones, en lugar de garantizar una investigación ambiental independiente y rigurosa.
Las reiteradas referencias a programas de bioseguridad, guías de buenas prácticas y gestión documental de residuos no responden a las cuestiones fundamentales: qué volumen de contaminación se vierte diariamente al mar, cómo se dispersa y qué efectos tiene sobre el litoral y la salud pública.
Mientras la Dirección General de Pesca afirma que no se observan anomalías, la ciudadanía sigue detectando manchas y espumas, así como episodios recurrentes de deterioro del agua coincidentes con cambios de viento. Negar esta evidencia solo contribuye a aumentar la desconfianza ciudadana.
Informe toxicológico
Respecto a los datos revelados en el informe toxicológico que ha salido a la luz sobre las muestras que pudo tomar y enviar el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en noviembre de 2025, esta plataforma se congratula de la transparencia informativa.
Asimismo, queremos resaltar que el contenido máximo de Arsénico, Cadmio, Mercurio y Plomo en productos alimenticios como el pescado están regulados por Reglamentos de la Unión Europea como el 2023/915, 2021/1323, 2022/617 y el 2023/915.
En este sentido queremos llamar la atención sobre los valores hallados en tejidos de lubina analizados, que exceden o estarían muy cerca de los límites máximos aplicables si se consideraran directamente esos órganos (hígados y branquias) o si se aproximaran a los que podrían contener el filete o músculo del producto alimenticio.
Esta anomalía debería llamar la atención de las autoridades para realizar análisis más profundos y permanentes, no sólo para detectar posibles episodios de contaminación sino también para preservar la salud pública.
Desde la Plataforma por un Litoral Limpio creemos que este indicio debe llevar a investigar, con mayor profundidad y medios, como posible fuente de contaminación la resuspensión de sedimentos, favorecida por corrientes, temporales y acumulación histórica bajo jaulas con liberación de metales desde el fondo anóxico bajo las jaulas.
Como venimos denunciando, el fondo bajo jaulas suele presentar acumulación de materia orgánica y condiciones de anoxia (reductoras) que puede liberar metales previamente inmovilizados y acumulados. Lo que viene pasando desde hace años es la acumulación crónica bajo las jaulas de sedimentos con heces, restos de pienso, biofilms, partículas de metales adsorbidas. Con tal acumulación y tiempo de calmas se comienzan a dar fenómenos como baja oxigenación, producción de sulfuros, cambios de pH y potencial REDOX, así como posible movilización de metales como Cd, Pb, Hg y As.
Exigimos controles reales y transparencia
La Plataforma Ciudadana por un Litoral Limpio exige:
Investigaciones ambientales profundas, no meras inspecciones visuales.
Análisis públicos y completos y continuados en el tiempo de agua, sedimentos y tejidos de peces.
Evaluación de la carga contaminante estructural de las jaulas marinas.
Transparencia total en los resultados y en los criterios utilizados.
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