Hace ya algunos años tuve la fortuna de vivir uno de esos fenómenos que solo algunos montañeros, tras muchas jornadas en la montaña, llegan a contemplar: ver reflejado su propio espectro en las nubes.
Ascendiendo por una arista del sendero de Los Alfaques, con toda la vaguada de Tenteniguada cubierta por la niebla, el sol a mi espalda y la fina lluvia del alisio envolviendo el paisaje, ocurrió algo extraordinario. Sobre las nubes apareció proyectada mi propia silueta, rodeada por un halo luminoso.
A este fenómeno se le conoce como Espectro de Brocken, y el anillo de luz que rodea la figura recibe el nombre de Gloria.
Sinceramente, después de tantas horas y tantos años recorriendo la montaña, me considero muy afortunado por haber presenciado una imagen tan especial: verme reflejado de esta manera, mi propio espectro entre las nubes.
Un instante mágico, imposible de olvidar.
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