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lunes, 12 de junio de 2017

Sebastián Herrera Sánchez, el policía local más antiguo, se prejubila tras 43 años de servicio


"Me hubiese gustado estar más tiempo pero la Ley no lo permite"




Sebastián Herrera (Foto Borja Suárez-C7)


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Telde.- Sebastián (Chano) Herrera es el policía local de Telde que más tiempo lleva en la jefatura, 43 años. El 29 de junio será su último día de trabajo en un lugar del que no quiere marcharse. Se prejubila poco antes de cumplir los 65 años y deja tras de sí muchos recuerdos y anécdotas.



Es ya parte de la historia de la Policía Local de Telde, pero le ha llegado la hora de dejar un trabajo que jamás se arrepintió de elegir. Se va con pena. «Me hubiera gustado seguir», asegura, pero la ley no lo permite. En enero de 2018 cumple 65 años y se prejubila unos meses antes. Le sobran años de cotización porque antes estuvo en Unelco y en Correos, según detalla Cristina González en un reportaje publicado por Canarias7.



Empezó como agente el 18 de febrero de 1975, pocas semanas después de la muerte de su padre, Manuel Herrera, también policía en el municipio, que falleció estando en servicio por un problema en el corazón. No tuvo la suerte de que su progenitor le viera con el uniforme, ni siquiera saber que había entrado, pese a que fue él el que le insistió para optar a esta plaza antes que a la Guardia Civil.



Sebastián Herrera, oriundo de Lomo Magullo, estuvo desde 1975 hasta 1991 en la sección motorizada del cuerpo. Un grave accidente con la moto estando de servicio, en 1991, le dejó importantes secuelas en una de sus piernas, con dos placas de hierro y 19 tornillos por una fractura abierta.



Estuvo 26 meses de baja, incluso en silla de ruedas, y debió someterse a dos operaciones tras ser arrollado por un coche en la carretera de La Pardilla. A su vuelta, voluntaria, se incorporó a la sección administrativa, donde ha estado hasta ahora, ante la imposibilidad de volver a conducir una motocicleta.



Reconoce que ha echado de menos estar en la calle y el contacto directo con la gente. No se arrepiente de haber seguido los consejos de su padre porque pudo hacer el trabajo que le gustaba y conocer compañeros a los que tiene claro que visitará.



Disfrutar de su nieta, de 4 años, será a partir de ahora uno de sus objetivos, pero también hacer deportes. Entretenimientos no le faltarán, porque se dedicará a cuidar las tierras que tiene. Está casado y tiene dos hijos, una mujer y un varón. Reconoce que le hubiera gustado que su hijo siguiera sus pasos y fueran tres generaciones, pero pese a que intentó sacar una plaza finalmente desistió.



Tras más de cuatro décadas cuelga el uniforme y con su marcha la Policía Local pierde al más veterano y a una parte de su memoria.



Sebastián Herrera recuerda que cuando entró como policía no había tantos delitos como ahora. La mayor parte de las intervenciones eran por personas con problemas mentales que alteraban el orden, algunos de ellos violentos, con lo que había que tener mucho diálogo. El otro grupo de actuaciones lo engrosaban los ebrios, que tenían que llevar en muchas ocasiones al cuartelillo hasta que se les pasaran los efectos de alcohol.



Como anécdota recuerda que le tocó trabajar la noche que murió Francisco Franco y estuvieron acuartelados dos días.



En ese entonces los policías también acudían a incendios o accidentes porque los medios eran escasos y no existía la coordinación que hay ahora. Frecuentemente eran los propios agentes los que tenían que llevar a los heridos hasta la Casa del Socorro y ayudar a los médicos.



Hay una imagen que jamás se le borrará de la memoria y fue un servicio en el que murieron cinco personas por un accidente de un coche que salió de la carretera en Lomo Magullo. Ver el cadáver de una niña pequeña le impactó tanto que ya no pudo volver a entrar a ayudar a los sanitarios.



Fuente: Texto de Cristina González/Canarias7

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