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jueves, 9 de febrero de 2017

La Casa-Museo León y Castillo de Telde se pone el antifaz con una charla del cronista Antonio María González analiza este jueves las raíces de la fiesta en el municipio y la Isla




El cronista oficial Antonio María González


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Telde.- La Casa-Museo León y Castillo de Telde se pone el antifaz. Ante la inminente llegada de las carnestolendas, el cronista oficial de la ciudad y director de este centro museístico, Antonio María González Padrón, ofrecerá este jueves, a las 18.00 horas, una conferencia-taller sobre la historia de estas celebraciones en el municipio y en la comarca sur de Gran Canaria.

González Padrón expondrá que “los verdaderos carnavales” de Gran Canaria estaban distribuidos mucho antes de la llegada del siglo XX por los pueblos y aldeas de la Isla, aunque estas raíces se encontraban esencialmente en Agüimes, “municipio carnavalero por excelencia”, Telde, Ingenio, Gáldar, Arucas y Agaete. El director de la Casa-Museo explica que esta tesis está sostenida por abundante documentación histórica.

Además, el director de la Casa-Museo hará un recorrido por la evolución histórica de las fiestas del Carnaval, una evolución que “ha ido en todo momento de acuerdo con la propia sociedad grancanaria y las influencias que ésta tiene, es decir, las castellano-andaluzas, las lusitanas y el añadido de los indianos, que al regresar traían costumbres de La Habana, La Matanza, Santiago de Cuba, Argentina o Venezuela”.

“En el caso concreto de Gran Canaria y sobre todo de Telde”, añade, “se aprecia una mezcolanza muy clara entre el Carnaval del mundo portugués y español con el antillano, algo que se refleja en la propia gastronomía ligada a esta fiesta y en la separación por estamentos sociales”, pues mientras la clase alta se reunía en sociedades de recreo el “pueblo llano” disfrutaba de esos días festivos en la calle “y poniéndose encima harapos, telas, trajes y ropajes en desuso”.“Lo que parece que era una constante era intercambiar el sexo, haciendo parodias exageradas de los hombres y las mujeres”, explica González Padrón. También era costumbre que grupos de carnavaleros y carnavaleras “corrieran el Carnaval” de puerta en puerta con la esperanza de recibir algún premio a sus bromas y disfraces, recompensa que consistía muchas veces en dulces elaborados con almendra o, directamente, en algún puñado de almendras. Si no recibían nada, algunos lanzaban contra los dueños de la casa huevos a los que se les había quitado la clara y la yema para rellenarlos con harina o gofio.

La conferencia se adentrará también en las difíciles relaciones del Carnaval con los estamentos religiosos y con la dictadura franquista. “La Inquisición vigilaba para que no se hiciera burla de lugares sagrados y para que le gente no se difrazara de cura, de obispo o de monja”, indica.

El evento previsto en la Casa-Museo León y Castillo (Calle León y Castillo, 43-45), de entrada libre y gratuita hasta completar aforo, invitará a las personas asistentes a recordar y compartir aquellas recetas ligadas al Carnavalque recuerden o que todavía lleven a cabo.


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