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martes, 2 de agosto de 2016

Los Cazadores pierde a 'Los Lirios'

Los Cazadores pierde a 'Los Lirios'El bar-restaurante, que fue del alcalde pedáneo Francisco Martel y ahora era de su nieto, cierra tras 28 años

El siempre recordado Francisco Martel, delante del restaurante que fundó en abril de 1988 (Foto TA)
TELDEACTUALIDAD
Telde.- Cazadores ha perdido vida. El barrio cumbrero de Telde tenía de por sí muy poco movimiento, pero siempre quedaba la opción del café o la tertulia en la barra del bar restaurante Los Lirios. La crisis de la construcción se lo llevó por delante. Jonay Caballero echó el cierre el 4 de julio pasado.  


Con el adiós de Los Lirios muere parte de Cazadores. «Fue un golpe para nosotros, pero también para el barrio», confiesa Jonay Caballero, nieto del primer dueño del local y alcalde pedáneo de este pago cumbrero, Paquito Martel, que falleció en julio de 2011. Con todo, su fama trascendía los límites del barrio. La gente cruzaba municipios por su carne de cabra. «Y por el trato, nuestro secreto era el trato, familiar, cercano». Los domingos se ponía de bote en bote. Se le juntaban los moteros camino a la Cumbre, que tenían aquí una parada obligada, los senderistas, pues uno de los caminos de Los Cernícalos parte del pago, y las familias de paseo, según se detalla en un reportaje de Gaumet Florido en Canarias7.

Jonay cogió el testigo hace seis años, porque no le quedó otra. «Lo hice por mi abuelo, sentí la obligación de continuar con esto, no podía cerrarlo, se lo debía a su memoria», cuenta este joven de 29 años, que ahora le tiene hablando solo la manera en que ha cerrado.

«Si hubiera sido porque no nos venía gente, o porque nos echamos deudas por invertir en el propio restaurante...», se lamenta. Pero es que Los Lirios cayó porque se lo comió un banco. Y se lo tragó por echar un cabo a otra de las empresas de Paquito Martel, una compañía de camiones dedicada al transporte que, paradojas de la vida, de alguna manera sí sigue viva. Los tíos de Jonay adquirieron los vehículos y ahora están de autónomos.

Los Lirios no aguantó la asfixia de un préstamo bancario. Cuando la crisis dejó casi KO a su empresa de camiones, tocada por el desplome de la construcción, Paquito optó por hipotecar la que era su casa, en la parte de arriba, y su restaurante, en la parte inferior. No fue una buena idea.

Ni los camiones ni el bar pudieron con la deuda. Y la suerte quiso que Martel no viviera su propio desahucio. Al final del mes en que murió, en julio de 2011, se celebró el juicio, ganó el banco y fue entonces cuando a Jonay se le ocurrió pedirles que se lo alquilaran. Así ha estado 6 años, de inquilino en la casa de sus propios abuelos, hasta que se le hicieron mucho la letra de 500 euros al mes y un bar que en un sitio como Cazadores solo funciona los fines de semana y en invierno. «Llevaba 3 años perdiendo dinero, no podía más». Intentó negociar una compra con el banco, pero no bajaron de 150.000 euros. Se apropiaron del local, pero también de parte de Cazadores.

Un “antojo” de su abuela Margarita
Abrió en 1988. Lo inauguraron un 18 de marzo. Paquito era alcalde pedáneo de Cazadores y su homólogo para todo Telde, que entonces era Marcelino Galindo, no podía faltar al acto. Otro político, Juan Martel, edil de Policía yoriundo de la zona, lo tiene claro. «Con él se va medio Cazadores».

El alma, su abuela. Lo montó su abuelo, pero la idea fue de su abuela Margarita Martel. «Ella misma me dice que se le antojó». Pues el antojo duró 28 años.

Los proyectos de Jonay. Le duele el cierre porque Los Lirios tenía futuro. «Solo tenía que reformarlo, darle un toque rural, y mi idea era reconvertir la parte alta en un pequeño hotel».

 «Esto se muere poco a poco». Primero cerró la tiendita de Mariquita Martel, ahora es Los Lirios. Después vendrá la escuela.

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